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Lugar de encuentro. En un mundo donde cada vez hay mas pasajeros y menos viajeros. Todas las fotografías de este blog pertenecen a su autor, menos aquellas que así lo indican.

4.10.2011

Cruzando el puente.



El verano del 2009 escapé una semana a Estambul, hacía poco que había leído el libro de Orhan Pamuk “Estambul. Ciudad y recuerdos”, un retrato “en ocasiones panorámico y en otras íntimo y personal, de una de las ciudades más fascinantes de Europa que mira a Asia” como dice en la contraportada. Intenté buscar la ciudad de la que hablaba Pamuk, la ciudad de su niñez y lo que quedaba de ella. Nunca un libro autobiográfico me había causado tanta impresión, en ocasiones lo que estaba leyendo era mi propia vida.

Estos días una película me ha trasportado de nuevo allí; “Cruzando el puente. Los sonidos de Estambul” de Fatih Akin, si vieron la exitosa “Contra la pared”, sabrán de quien les hablo.








Recupero aquí un interesante clip.

Streets Againts The War


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4.30.2010

Kizil Adalar. Islas del Principe.


¿Se imaginan unas islas donde no hay tráfico a motor?
A doce kilómetros al sureste de Estambul.

Las Islas del Príncipe donde descansar del bullicio de la ciudad, dar un paseo en faetón tirado por caballos, caminar a la orilla del mar viendo a los gatos perseguir a las gaviotas, comer buen pescado, tomar un te o buscar la casa donde León Trotsky pasó el exilio entre 1929 y 1933. Por si a alguno le apetece es en el 55 de la Çankaya Cadessi, una bella mansión en Büyükada, la mas grande de las islas.

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12.07.2009

Mediterráneo en la ventana.

Lunes 17 de agosto. Amanece en el aeropuerto del Prat.

Quedan pocas hojas ya en la agenda de este año. Repasando el archivo de imágenes de lo que en él paso, he encontrado esta serie, es un intenso viaje a través del Mediterráneo.

Campos de Castilla.

Por alguna razón, en mi caso, tomar aviones va siempre añadido a madrugón.
Aunque pueda parecer raro, el viaje a Estambul comenzó con un breve pero intenso retroceso hasta Madrid, y parafraseando a Robe de Extremoduro en aquella canción; “no creáis que huyo, solo estoy tomando carrerilla”, así el paso por la meseta fue para tomar impulso en un viaje de varias horas, en las que permanecí literalmente clavado a la ventanilla.

Vean sino estas imágenes, en las que como un plano trazado escala 1:1 por los cartógrafos de los que nos hablaba Jorge Luis Borges, se desplegaba ante mi un nítido google earth con todo El Rigor de la Ciencia.


Menorca. A la izquierda el puerto de Ciutadella (casa de color blanco)
y las cristalinas playas del sur como Cala Galdana (abajo a la izquierda).

Así fue, tras pasar por la flamante T4 de Barajas a desayunar, tomé el segundo avión de la mañana en dirección contraria al sol.
Dejando atrás las sierras de Cuenca, a la altura de Valencia apareció de nuevo el Mediterráneo, al instante, ante mis perplejos ojos estaba Mallorca y pude ver con una luz nítida sus costas azules y las peñas de Cabo Formentor. Luego Menorca y sus playas de arenas blancas.

Cerdeña. Pueden apreciar la península y las islas del Parco Nazionale dell´Asinara en Isola Asinara a lo lejos, Porto Torres y Sassari. En la costa sur la bahía de l´Alghero.

Tras leer unas cuantas hojas, abajo estaba Cerdeña con idénticas aguas azul verdosas y playas claras. Atravesamos la isla en un suspiro y ya se apreciaban con claridad los terrenos volcánicos y los viejos cráteres.

El otro lado de la isla de Cerdeña.
Pueden apreciar claramente l´Isola Tavolara e Isola Molara
y la gran playa de arenas blancas frente Stagno San Teodoro.

Pozzuoli y la Solfatara.

Tras sobrevolar las bellas islas de Ponza y Ventotene, llegamos a la costa de la península italiana, Las islas de Ischia y Procida donde, ahora si, ya se observan con toda claridad los volcanes y los cráteres humeantes de Pozzuoli; el lago d´Averno, la Solfatara y tantos otros.


Il Vesuvio.

Hasta llegar a Napoli y el imponente cráter del Vesuvio, el monte Somma y las impresionantes vistas de Herculano y Pompeya.
Por fin la ciudad de Salónica en tierras griegas, las islas de Tasos y Samotracia para entrar en una espiral sin fin en el Mar de Mármara. Por alguna razón que ignoro, el piloto paso casi veinte minutos, dando vueltas en circulo antes de aterrizar, -¿no tenía aún la orden ? ¿falta de pista?- lo cual me dio tiempo de familiarizarme con el idioma turco sin conseguirlo, una y otra vez sobrevolaba una gran inscripción grabada en una colina, sigo sin saber que es lo que decía el texto.

Primer contacto con la historia de Estambul las Murallas de Teodósio.

por alusiones (1.05) y con la voz del maestro.



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12.01.2009

Un mundo sin prisa.


Ya saben que no hay una intención predeterminada a la hora de escribir las entradas de este blog, la cosa va saliendo por si sola, si no sale, no hay entrada. Así me es grato comprobar que una semana de estancia en una ciudad desconocida, puede dar para varios meses de comentarios, es en definitiva un sistema de prolongar los viajes y sobre todo de profundizar en lo visto, oído y sentido, y comparar mi propia impresión, con los que pasaron antes, o por ejemplo, lo que dicen las guías turísticas y como nos quieren vender su producto.

Fuente de Ahmet III. El Serrallo.
Las fuentes sin agua de las que tanto habla Pamuk, ahora convertidas en simples monumentos, en otro tiempo en esta fuente de estilo rococó turco, construida en 1728, se servían refrescos desde el mostrador y en lugar de la tradicional agua helada, se ofrecían sorbetes de agua perfumada en vasos de plata.


Estambul es una ciudad hermosa, con muchos contrastes, tiene todo aquello que pueda desear el viajero, y por supuesto el turista. Hay material para muchas mas entradas, pero de momento me gustaría cerrar aquí el paréntesis con una serie de imágenes, que me dan la sensación, de que cuando uno viaja tranquilo y sin muchas expectativas predeterminadas, observa que aún existe un mundo donde no existe la prisa.

Cada vez apunto menos cosas en mi agenda, y cada vez la consulto menos a la hora de escribir, aunque siempre me acompaña con el deseo de puntualizar, ampliar y matizar aquellas cosas que encuentro interesantes.

Formidable plátano en los jardines del Palacio de Topkapi.
Esta ciudad goza de los árboles mas altos e impresionantes
que he visto en mi vida.
Al fondo una de las enormes diez chimeneas de la cocina de palacio.



Los cementerios son tal cual los describían los viajeros del XIX, aunque en algunos se colocaron vallas y muros que los aíslan de la calle, son una abigarrado cúmulo de tumbas sin ningún orden geométrico, en principio eran jardines para los muertos donde los vivos paseaban sin problemas y jugaban los niños. Las lápidas tienen una simbología y a partir de su decoración se puede conocer el sexo, rango y número de hijos del fallecido. Las lápidas de mujeres poseen una flor por cada hijo. El turbante es el rango del hombre. Al prohibir en 1829 el turbante se colocó el fez símbolo de pachá o funcionario, un sombrero indica que se trata de un sufi.

Perlas encontradas en el Gran Bazar.

Y recuerden que si es día dos de diciembre toca luna llena,
aunque no será la ultima de este año, ya que despediremos el 2009 con plenilunio. Eso por si no lo recuerdan, se denomina en inglés bluemoon. La “Luna azul” es el fenómeno que se produce cuando hay una segunda luna llena en el mismo mes.


Así que hoy terminamos con mi querido Sinatra,
vean los títulos de las canciones de este curioso disco.

Disfruten.

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11.25.2009

Nuestros propios pasos.


BLANCO Y NEGRO.

“Viví el Estambul de mi infancia como las fotografías en blanco y negro, como un lugar en dos colores, oscuro y plomizo, y es así como lo recuerdo. Eso se debe en parte a que, a pesar de haber crecido en la penumbra triste de una casa-museo, era muy aficionado a los espacios interiores. Las calles, las avenidas y los barrios lejanos me parecían, como en las películas de gángsteres en blanco y negro, lugares peligrosos. “ …

…”Una parte inseparable de esa textura en blanco y negro de la ciudad son los adoquines de las calles, que me siguen emocionando cada vez que los veo en esas viejas películas. A los quince o dieciséis años, cuando soñaba con ser el pintor impresionista de las calles de Estambul, me complacía sufrir dibujando uno a uno los adoquines. Antes de que los entusiastas equipos municipales los cubrieran despiadadamente con asfalto, “ …


Orhan Pamuk. “Estambul. Ciudad y recuerdos”.

Los adoquines de Beyoglu. Algunos quedan.

Ya les comenté que mis primeros pasos por la ciudad de Estambul, fueron de la mano del señor Pamuk, varios meses antes de partir hacia Turquía. La primera vez que pateamos una ciudad desconocida nuestra mirada no para, va sin tregua en todas direcciones, de las cúpulas a las ventanas, de la gente que camina a nuestro lado a los pájaros del cielo. Cuando uno ya lleva recorridos unos kilómetros y hemos pasado varias veces por los mismos lugares, la mirada empieza a ser distinta, y te das cuenta por ejemplo, que pasaste por una esquina en la que se veía el edificio Chrysler y no alzaste la vista, o que hay una aglomeración en medio de la acera de Times Square y no te paras a investigar. Es entonces cuando llega un momento curioso, en que al caminar solo miras tus propios pasos, y ves que tus pies pisan con normalidad absoluta esa ciudad hasta hace unos días desconocida, como si lo hubieras hecho toda la vida, y te fijas en los diferentes grados de dureza del suelo, en como tus doloridos pies van saltando asperezas y como reaccionan tus músculos a cada uno de los distintos pavimentos. Llega un momento que el bullicio de las calles pasa a un segundo plano, se desenfoca, y solo escuchas el sonido de tus propios pasos.

Santa Sofía.

Eminönu.

Patio de los eunucos negros.
Harén del Palacio de Topkapi.

Salón imperial.
Harén del palacio de Topkapi.


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11.13.2009

Estambul. Las casa de madera.


…”Cuando los sultanes otomanos (por las comodidades occidentales, la idea de cambio y el miedo a la tuberculosis), abandonaron el palacio de Topkapi y se instalaron en los nuevos palacios que habían levantado en Dolmabahçe y Yidiz, los visires, grandes visires y príncipes construyeron sus propias mansiones de madera en la colina de Nisantasi, próxima a aquellos lugares. Yo comencé la escuela en el palacete del príncipe Yusuf Izedddin Bajá (Liceo Isik) y la continué en el gran visir Halil Rifat Balá (Liceo Sisli Terakki). Ambos ardieron y fueron derruidos mientras yo estudiaba allí y jugaba al fútbol en sus jardines” …

Orhan Pamuk. “Estambul. Ciudad y recuerdos”.


Casa en venta en Sishane.

Pamuk nos habla largo y tendido, en su descubrimiento adolescente del Bósforo, de la costumbre turca de construir edificios que no sobreviven a sus propietarios, de cómo día si y día también, veía arder hasta desaparecer las formidables mansiones de madera.

Una de las cosas que busqué en mis paseos cotidianos y en el mini crucero por el Bósforo de dos horas, fueron esas antiguas casas de madera. Aún quedan una cuantas, no muchas, su mantenimiento es muy caro y los peligros de incendio evidentes. Tanto los yalis –elegantes villas a orillas del Bósforo- como las residencias de madera son patrimonio y no está permitido destruirlos, así que muchos propietarios los abandonan a su suerte, otros son reconvertidos en restaurantes, “hoteles con encanto” o locales oficiales, con mayor o menor fortuna.

Sultanahmet.

En general Estambul, como Oporto, Lisboa y otras ciudades europeas de pasado esplendoroso, necesitan una campaña como la que se hizo hace años en mi ciudad; “Barcelona ponte guapa”, ayudas económicas del ayuntamiento para la limpieza y mejora de sus edificios, todos sus edificios, no solo aquellos con un cierto valor histórico y arquitectónico.

Mahmutpasa.


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11.09.2009

Postaler 59. Las mezquitas.

Yeni Cami ve Istanbul Liman (1789)
Jean-Baptiste Hilair (Hilare)

Yeni Cami and The Porto f Istanvul (1789)
Jean.Baptiste Hilair (Hilaire)
Watercolor on paper 40.5 x 57.5 cm.
Suna and Inan Kiraç Foundation Orientalist Paintings Collection


Istanbul - Türkiye
Haliçten Süleymaniye Camii´ne bir bakis
Viev of the Süleymaniye Mosque from the Goleen Horn

Serasker Kulesi´nden Süleumaniye Camisi ve Türbesi
Max Schmith (?) (W.H. Barlett´ten)

Süleymaniye Mosque and Tomb from Serasker Tower
(Second half of the 19th century)
Max Schimidt (?) (from W.H. Barlett)
Oil on canvas, 73 x 100,5 cm.
Suna and Inan Kiraç Foundation Orientalist Paintings Collection

Yeni Cami.

Uno de los elementos mas característicos del perfil de la ciudad de Estambul y que mas sorprenden al viajero que llega por primera vez, son sus mezquitas. Su gran número y su belleza. Estilizados alminares que remontan el cielo, cúpulas impresionantes, patios enormes de brillante suelo y sus singulares fuentes para el ritual de las abluciones. Aunque no se confundan una mezquita no es -o no era- solo un edificio de culto, en sus complejos arquitectónicos incluyen medreses (facultades), mausoleos, hospitales, cocinas, baños turcos y lugares de acogida para los viajeros, los denominados caravasar o han.

La mezquita Azul la noche del comienzo del ramadán.

Interior de la mezquita Azul, sus constructores trabajaron
posteriormente en las obras de Taj Mahal en la India.

El muecín convocaba a la oración cinco veces al día desde el balcón del alminar, ahora sustituido por curiosos altavoces, en los interiores de enormes y mullidas alfombras impresionan sobre todo sus lámparas circulares muy bajas y la majestuosidad del volumen interior, adornado con textos de hermosa grafía. Lo que mas me impresionó fue la cantidad de relojes de péndulo europeos que hay en los templos, los horarios de oración son complicados y uno debe interrumpir sus quehaceres diarios para acudir a la mezquita, así que supongo les gusta tener controlada la hora en todo momento o tal vez una moda iniciada por los sultanes que coleccionaban todo tipo de cosas curiosas.

La mezquita Azul desde una ventana de Santa Sofía.

Santa Sofía.

También existe un gran número de iglesias bizantinas que fueron reconvertidas en mezquitas, la mas importante Santa Sofía, ahora con la identidad de museo, es decir hay que pagar entrada y no hay culto. Una vez restauradas conservan las dos identidades, sus minaretes y cúpulas rematadas a lo otomano y su carácter cristiano en pinturas y azulejos.
En Santa Sofía pude encontrar una cosa curiosa, algo común desde que los hombres comenzaron a viajar a tierras lejanas, esa peculiaridad de dejar una huella impresa del visitante, graffitis vikingos en los mármoles de la balaustrada del primer piso.

Santa Sofía.

Santa Sofía.

Coda; graffitis.

Es un tema interesante que voy recopilando poco a poco. Quizá los primeros graffitis son prehistóricos, hay muchas pinturas rupestres que son símbolos, tal vez como carteles de aviso; No pasar, Alto!, Propiedad privada y otros mas extraños que podrían ser el típico Yo pasé por aquí. Que otra cosa es un graffiti sino dejar constancia del paso.
Hace unos años hicieron un estudio serio de los graffitis en el templo egipcio de Debod reubicado en Madrid, es interesante saber en que año pasaron determinados visitantes por allí. En uno de los paseos por NYC en compañía del Profesor, nos reimos mucho leyendo los graffitis del Templo egipcio de Dendur –mandado construir por el emperador Augusto 15 a.C- que pieza a pieza trasladaron a una de las grandes salas del Metropolitan. Q, MIRO, MONNOT, Segato, Maruchi, ABDALA MALTESE, PSGORDEO y un tal LEONARDO entre otros, dejaron su firma con mucha paciencia y tiempo libre.
Cuentan que el italiano Giambattista Belzoni, profanador de tumbas y principiante arqueólogo de métodos particulares, abrió una brecha -que aún existe- en la gran pirámide de Kefrén, para acceder a la cámara real y quedó sorprendido que otro profanador, el hijo del mismísimo sultán Saladino ya se le había anticipado en el siglo XII. Suponemos que semejante dato no es posible si no dejó su firma en algún muro.

Santa Sofía.

Metropolitan Museum of Art. NYC.
Templo de Dendur.

Los graffitis en el templo de Dendur.

Mas fotografías de los templos mencionados aquí.


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11.03.2009

Postaler 58. Grande rue de Pera.

Beyoglu, Galatasaray 1930.

Istanbuk -1. Istiklâl caddesi – Grande rue de Pera.

Ya les conté el viejo truco de visitar ciudades para ver lo que ya no está. Lo gracioso es que buscando aquello que desapareció, uno encuentra cosas que había en su propia ciudad o en su propio barrio, y que ya hace mucho que desaparecieron. También encuentra cosas muy interesantes, retazos de lo que en su día fue la novedad, lo popular o lo que se quería fomentar como lo último. La gran novedad.

En la habitación del hotel -Hotel Pera Rose- tenía una fotografía muy parecida a la primera postal. La Grande rue Pera en todo su esplendor, con sus tranvías, sus turistas, sus grandes vehículos, su urbano en medio de una isla, sus turcos occidentalizados, sombreros de los años veinte, sus cines, su publicidad, se ve claramente todo el trabajo que les costó intentar hacer de Estambul una nueva Paris. El reloj marca las 12,35 horas.

Tünel Meydani Karaköy 1909
The Tunnel Square Karaköy

Constantinopla – Galata
Place du Tunnel.

Es curioso que comprara estas postales en esta misma plaza, en el negocio que hay junto al que pone Stein, a la izquierda y que no aparece en cuadro. Aquí aún no se ven autos, pero si esos taxis de caballos denominados simón. Muchos turcos con el fez y un magnífico canotier, por supuesto en esos años no podía faltar un inclinado porteador de dolorida espalda, trasportando pesados bultos, los turistas subían a los hoteles en su simón y el porteador traía la carga a pie. Antes de los camiones y las furgonetas los bultos se desplazaban a tracción de sangre, humana.

La plaza del Tünel.

Beyoglu. Travesía de la Grande rue Pera, ahora Istiklâl caddesi.

La estación junto a Kennedy caddesi.

El último día terminábamos con una larga vía de tren. Bueno los trenes que durante nueve años vi y oí pasar por esa vía de Can Tunis eran muy parecidos a esta máquina. Los recuerdo de color azul, llevaban potasa y otras sales minerales desde las minas de Súria y Cardona hasta el puerto, en vagones de madera. En ocasiones la carga eran granos de maíz y algunos se colaban por las esquinas agujereadas, al vecino de esa misma barraca le faltaba tiempo para sacar a sus gallinas a comer a la vía.

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