La Plaza de Cataluña fue durante muchos años un lugar de encuentro.

La gente paseaba, los jóvenes se conocían,
se hacía fotos y los abuelos se sentaban a leer el periódico.
Se tomaba el sol los domingos por la mañana.
Y los niños les daban de comer a las palomas.
En las tardes de otoño e invierno, miles de tordos y estorninos bajaban en formación, para dormir en los árboles. Ahora que los campos de cultivo están cada vez mas lejos de la ciudad, las aves ya no vienen a dormir aquí.

Pero otros han ocupado su espacio.
Y nos han acercado muchos kilómetros el mundo vegetal comestible.
Han convertido la plaza en un lugar de debate y discusión.
Donde has las estatuas sonríen al opinar.
Han instalado una biblioteca, sin carnets, sin tiempo de devolución.
Bajo la atenta mirada del poder.

Y las opiniones siguen fluyendo.
Algo que nos tendría que hacer meditar profundamente.
El domingo 29M tras una corta cacerolada, Paco Ibáñez nos puso un puño en la garganta.
A pesar del mal sonido y su débil voz, el resultado fue impresionante.
Gracias Paco!
Etiquetas: 15M, Barcelona, Ciudades, Indignados, Plaza de Catalunya