Bajo los pinos de Villa Borghese.
Los sonidos del verano. Villa Borghese.
Desde el viaje a NYC hace dos años, el Profesor y yo no habíamos vuelto a partir juntos. Roma era el destino perfecto para hacer lo que mas nos gusta; pasear y civilizarnos, pero ese famoso domingo, decidimos suspender nuestras caminatas diarias y dirigirnos al Pincio, a tomar el fresco de la tarde en el parque. Había dos alternativas; caminar por una ciudad desierta o sumarnos a la marea popular, e ir a ver un partido en la Piazza di Siena, allí bajo los pinos.
Creo que hacía mas de diez años que no veía un partido de fútbol, el Profesor supongo que mucho mas. Y disfrutamos, vaya si disfrutamos! a pesar que las caras cervezas fueron las mas difíciles de conseguir en toda la semana.
El resultado ya lo conocen ustedes de sobra.
Creo que hacía mas de diez años que no veía un partido de fútbol, el Profesor supongo que mucho mas. Y disfrutamos, vaya si disfrutamos! a pesar que las caras cervezas fueron las mas difíciles de conseguir en toda la semana.
El resultado ya lo conocen ustedes de sobra.
Piazza di Sienna. Villa Borghese.Un puñado de holandeses y mas de treinta mil personas, nos juntamos ante la gran pantalla habilitada por los mafiosos de la FIFA, para sus difusiones propagandistas. Por unas horas contemplamos ante nuestros ojos, lo sencillo que resulta en ocasiones ser feliz.
El GOL! Bravissimo!
Al terminar el encuentro nos dirigimos sonrientes al hotel, parada obligada en Piazza di Espagna, una marea alborotadora se había reunido allí. Al llegar a la Piazza della Repubblica un puñado de jóvenes españoles decidió celebrarlo metiéndose de cabeza en la Fontana delle Naiadi.
Hoy no se me ocurre otra mejor forma de cerrar que con Jovanotti,
esa noche a falta de cientos de razones mejor,
fuimos
L´ombelico del mondo.
esa noche a falta de cientos de razones mejor,
fuimos
L´ombelico del mondo.
Etiquetas: Ciudades, final del mundial, Roma
